CAPITULO 4
Ya llevaban semanas debatiendo sobre el tipo de cafetería que querían abrir. Habían avanzado mucho, pero aún quedaban piezas importantes por encajar. Todo había comenzado con una idea tan simple como "un café", pero con el tiempo, se había convertido en algo mucho más grande. La última conversación había sido sobre la temática del lugar, y aunque todos parecían tener una opinión, aún no se ponían de acuerdo.
Leonel se reclinó sobre su silla, lanzando una
mirada a los papeles y luego a los rostros de sus amigos. Había algo más en
juego aquí, y no solo el negocio. No podía evitar notar las pequeñas fricciones
entre ellos, las miradas furtivas cuando alguien no estaba de acuerdo o las
palabras mordaces que a veces se escapaban, todo envuelto en un intento de
llevar algo que todos querían, pero que no sabían cómo manejar. El espacio de
trabajo estaba colapsando bajo el peso de tantas ideas diferentes.
—¿En serio no
podemos decidir algo tan simple como la temática? —dijo Leonel, con una media
sonrisa. Su tono irónico camuflaba su impaciencia, pero en el fondo, la
situación lo estaba sacando de quicio. — ¿Es que tenemos que analizar hasta el
último detalle como si estuviéramos tomando una decisión de vida o muerte?
Daiana levantó la vista de sus papeles, el ceño
fruncido de concentración visible en su rostro.
—Lo que pasa, Leo,
es que no estamos hablando de cualquier cosa. Este negocio tiene que tener una
identidad. Si vamos a entrar en este mundo, necesitamos diferenciarnos. Y un
café cualquiera no lo hará.
Einar , que hasta ese momento había estado
haciendo cálculos en su computadora, miró a Daiana y luego a Leonel.
—Es cierto,
Daiana. Pero tal vez, en lugar de seguir dando tantas vueltas, podríamos
ponerle un foco a la simplicidad, ¿no? Piensen en algo que todos puedan
disfrutar, no en algo que suene una tendencia de momento.
El silencio que
siguió estuvo marcado por una mirada compartida entre los seis, y una idea que
flotaba en el aire sin ser dicha por completo. Paye , que había permanecido callado todo el tiempo, parecía
sopesando las palabras de Einar, mientras Joel
, con una actitud exageradamente entusiasta, decidió intervenir.
—¿Y si hacemos
algo diferente? ¡Como una cafetería con temática japonesa! Podemos tener un
menú con tés exóticos, sushi y hasta decoración inspirada en el Japón
tradicional. ¡Eso sí que sería algo único!
Leonel soltó una risa baja, casi sarcástica.
—Bueno, eso suena
a una mezcla rara entre "cultura pop" y "ensayo
gastronómico". Pero... no sé. Podría funcionar. Aunque, si lo hacemos,
debemos asegurarnos de que no se convierta en algo tan genérico como el resto
de los cafés temáticos que hay por ahí.
Daiana , que siempre había sido la más
perfeccionista del grupo, avanzaba lentamente.
—Sí, necesitamos
ser originales. Si lo hacemos, debe ser auténtico, no solo algo que simplemente
se vea bonito. Tiene que tener ese toque que lo haga especial. Piensen en la
experiencia completa: la atmósfera, el menú, hasta cómo nos relacionamos con
los clientes.
Einar sorprendentemente ligeramente al escuchar
las sugerencias de sus amigos.
—Creo que estamos
empezando a dar con algo interesante. Pero hay que pensar en más que solo la
temática. Tenemos que hacer esto de manera profesional si realmente queremos
que funcione. Necesitaremos investigación, planificación financiera, y eso solo
es el principio.
Paye levantó la vista, algo en su expresión
sugería que finalmente comenzaba a involucrarse más de lo que normalmente lo
haría.
—Hablando de
planificación… ¿cómo vamos a manejarnos? Hay un problema con las finanzas. Si
seguimos así, el dinero no va a rendir, y no hay espacio para hacer más
sacrificios. —dijo, con tono reservado pero directo.
El silencio que
siguió fue pesado, pero también marcó un cambio. Todos sabían que era el
momento de tomar decisiones más serias.
Joel , como siempre, trató de aligerar el
ambiente.
—¡Es fácil! Solo
necesitamos que todos pongamos algo de dinero. Yo soy el "contacto"
aquí. Conozco a un par de inversores. A lo mejor les gustaría la idea. —comentó
con una sonrisa amplia, pero todos sabían que Joel no siempre cumplía con lo
que prometía.
Daiana giró hacia él, más seria que nunca.
—No se trata solo
de contactos o dinero fácil, Joel. Tenemos que estar todos comprometidos en
serio con esto. Vivir juntos y trabajar juntos no es un lujo, es una necesidad.
—dijo con una firmeza que sorprendió incluso a Einar .
Un leve suspiro de
Leonel fue lo único que se escuchó
antes de que hablara.
—Y aquí viene el
problema. ¿Cómo lo hacemos? ¿Quién se encarga de qué? Esto no va a funcionar si
no tenemos roles claros, si no sabemos quién hace qué en esta mezcla de caos
organizado.
Paye pensado por un momento antes de agregar,
con su calma habitual.
—Lo que si puedo
ver es que todos necesitamos ser más conscientes de nuestra situación económica.
Si vamos a convivir, necesitamos reducir los costos. Yo propongo que vivamos
juntos, al menos mientras el negocio se estabiliza. Así no gastamos de más en
rentas separadas y podemos invertir lo que ahorremos en el café.
Daiana lo miró, sorprendida pero también
considerando la propuesta.
—Vivir juntos?
Eso… suena como un riesgo. Pero tiene sentido. Si podemos compartir gastos y
apoyarnos en esto, tal vez tengamos más posibilidades de hacer que el negocio
crezca.
Einar estuvo de acuerdo con la propuesta, aunque
con una ligera preocupación en el fondo de su mente.
—Creo que es una
buena idea. Pero antes de dar un paso tan grande, necesitamos sentarnos a
hablar de todos los detalles. Estar todos juntos, trabajar juntos… no va a ser
fácil. Pero si queremos que funcione, tenemos que estar dispuestos a asumir el
reto.
Joel , levantándose de su asiento con una
sonrisa, miró a sus amigos.
—Pues parece que
tenemos un plan. Café japonés, vivir juntos, y todo el rollo. ¡Esto va a ser
increíble!
Con un ligero
toque de humor, pero también con una comprensión creciente de la gravedad del
paso que estaban a punto de dar, todos asintieron.
—Claaaaaro— dijo
Leonel, mientras volteaban a verlo —no tienen idea de como hacerlo verdad? Por suerte
yo…— se señala con arrogancia— estoy aquí para guiarlos— con una mirada firme
declara —yo seré su mentor polluelos—
La reunión
terminaba entre risas y bromas.
FIN DEL CAPITULO 4
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